La desgarradora despedida de los padres de Émile Soleil, el niño desaparecido en Francia: «Es la noticia más temida y desgarradora»
INTERNACIONAL

Las autoridades confirmaban que los restos óseos hallados este sábado cerca de la localidad de Haut-Vernet pertenecen al niño de dos años y medio que desapareció en julio. El país galo llora la muerte del menor y sigue investigando cómo se le pudo perder la pista en una localidad de solo 25 habitantes
02 abr 2024 . Actualizado a las 12:46 h.Llevaba desaparecido desde el pasado mes de julio y este domingo se confirmaba la noticia más «temida» y «desgarradora». Los restos óseos del pequeño Émile Soleil eran encontrados el sábado en las proximidades del pueblo en el que se le había perdido la pista hace ocho meses. Un análisis de ADN confirmó su identidad. De momento, se desconocen las causas de la muerte y la fecha del fallecimiento. La gendarmería, que ha cerrado en las últimas horas el acceso al pueblo, está realizando nuevas investigaciones en la zona donde se produjo el hallazgo.
Una excursionista fue quien descubrió unos restos humanos en un sendero situado a un kilómetro de la pequeña localidad de solo 25 habitantes donde había desaparecido Émile. El hallazgo se produjo en una zona que había sido rastreada en profundidad por los gendarmes y por donde «pasan los cazadores y sus perros, los habitantes a diario y ha habido en otoño obras forestales», explicó el alcalde, François Balique, al diario Le Figaro. No ha trascendido por ahora si los restos estuvieron en el mismo lugar desde el principio o si alguien los pudo colocar recientemente. El medio Franceinfo, citando a un experto policía judicial de la Gendarmería francesa, apunta que este hallazgo «apoya más bien la hipótesis de un cuerpo desplazado». Es decir, habría sido colocado en el lugar donde ha sido encontrado tras su muerte y con carácter reciente.
En su momento, la investigación fue encargada a dos jueces de Aix-en-Provence por «rapto y secuestro».
El descubrimiento de los restos de Émile tuvo lugar además solo dos días después de que la gendarmería realizara en Haut-Vernet una reconstrucción de los hechos con 17 personas que estaban presentes en la aldea cuando Émile desapareció el 8 de julio. El pequeño estaba jugando en el jardín de la casa de sus abuelos maternos, donde se celebraba una reunión familiar, y los últimos en verle -en un camino a unos veinte metros de la vivienda- fueron unos vecinos, aunque sus testimonios resultaron en su día contradictorios. Sus padres no estaban en el pueblo el día de la desaparición ya que habían regresado horas antes a La Bouilladisse, cerca de Marsella, donde vivían.
La reacción de la familia
«Ha llegado el momento del duelo, de la contemplación y de la oración», ha asegurado el abogado de la familia Soleil en un comunicado publicado por Le Figaro en el que los progenitores del menor dan las gracias a todos aquellos que han participado en la búsqueda de su pequeño. «Marie y Colomban desean agradecer a todos aquellos que los ayudaron y apoyaron, así como a los jueces de instrucción y a los investigadores por su trabajo, su profesionalidad, su compromiso personal y su humanidad, que han sido de gran consuelo para ellos en los últimos meses y en particular en este día», asegura Me Triomphe. Además, la familia, de profundas creencias religiosas, ha visto en el hallazgo de los restos óseos del niño una señal. «en este Domingo de Resurrección (...) Émile vela por ellos con la luz y la ternura de Dios».
La desaparición que conmocionó a Francia
El pasado mes de julio arrancaba en Francia una angustiosa contrarreloj para dar con Émile. Las búsquedas se sucedieron a los largo de días y semanas. Nadie entendía cómo se había perdido el rastro de un niño tan pequeño en una población de reducido tamaño sin que nadie le hubiese visto.
La conmoción fue poco a poco recorriendo Francia. Y es que al pequeño Émile se le perdió la pista en el jardín de la casa de sus abuelos, donde estaba pasando las vacaciones. Las autoridades desplegaron más de 800 personas, entre policías, bomberos con perros rastreadores y voluntarios de la población local para intentar localizar al menor, pero el dispositivo no dio sus frutos.
Los responsables de la búsqueda no descartaron hipótesis alguna desde el primer momento. Se barajó que el niño se marchara por su cuenta y se perdiera, o incluso un posible secuestro. «No tenemos ningún elemento que apunta a que haya habido una infracción penal en la desaparición», aseguraba en julio el fiscal de Digne-les-Bains, Rémy Avon.
Las últimas personas que vieron al niño fueron dos vecinos que que observaron cómo caminaba solo por la calle, pero no le dieron importancia porque se trata de una zona residencial muy pequeña.
Las pesquisas incluyeron la búsqueda en bosques y campos cercanos en torno a la pequeña población de Haut Le Vernet, en la que apenas viven 25 personas, y en todas las casas y edificios del lugar. Se da la casualidad de que en este pueblo fue donde se estrelló el avión de Germanwings, en el 2015, que le costó la vida a 150 pasajeros.
La asociación SOS Desaparecidos dio la alerta a través de una publicación de la Gendarmería de Francia de inmediato.
Únete a nuestro canal de WhatsApp
El niño tenía dos años y medio, el pelo rubio y los ojos marrones. Vestía unos pantalones cortos blancos, una camiseta amarilla y botas de senderismo. Su desaparición fue catalogada como de «inquietante» las primeras 48 horas de búsqueda se declararon como «fundamentales».
«No entendemos por qué no podemos encontrarlo cuando conocemos bien el lugar», aseguraba en julio François Balique, alcalde de Vernet.