Así afrontan los bomberos el incendio de un coche en un garaje: un desafío a ciegas y sin ventilación

ESPAÑA

Los incendios son menos frecuentes en coches eléctricos que en vehículos de combustión, aunque eso sí, son más difíciles de apagar. En caso de un fuerte golpe, como ocurrió en Alcorcón, puede producirse una reacción química en la batería que la haga arder
03 abr 2025 . Actualizado a las 17:00 h.Dos bomberos perdían la vida en la tarde del miércoles en la ciudad madrileña de Alcorcón extinguiendo un fuego en un garaje. El incendio se originó después de que un Porsche híbrido, equipado por tanto con una batería eléctrica de mayor tamaño que las de servicio habituales en coches de combustión, tuviese un golpe en el interior que provocó que comenzase a arder primero y a explotar después, según el relato de efectivos de emergencia desplazados al lugar.
«Los compañeros tuvieron que actuar en una de las peores situaciones que solemos afrontar. Un lugar confinado y sin ventanas. Los garajes no suelen tener ventilación y los vehículos, independientemente de cómo sean, generan gran carga de fuego, altas temperaturas y un humo negro por los plásticos y componentes que llevan que hacen que tengas que actuar prácticamente a ciegas», explica Marcos Deus, jefe de dotación del Parque de Bomberos de Arteixo, integrado en el Consorcio Provincial Contraincendios de A Coruña. El profesional es prudente a la hora de analizar lo ocurrido en Alcorcón, donde además de los dos bomberos muertos, otro permanece en estado grave por diferentes heridas. Vivieron un infierno en el que además «el fuego consume todo el oxígeno y es imposible respirar dependiendo por completo de las botellas de los equipos autónomos».
Los primeros indicios apuntan a que una puerta del garaje pudo venirse abajo y cortar lo que estos especialistas en emergencias denominan «línea de vida». «En estos incendios, según el protocolo, entramos en dos binomios separados (dos unidades con dos bomberos cada una) empleando la "cuerda de vida", vamos enganchados y empleamos la manguera de tal forma que si algo pasa dentro solo tenemos que seguir la línea que nos comunica con el exterior para ponernos a salvo», detalla Deus sobre un protocolo que en Alcorcón se vio alterado por circunstancias fatales.
Según ha declarado este jueves el delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Martín, se registró una explosión inicial en el garaje seguida de otras deflagraciones posteriores. Golpeados quizás por la onda expansiva, desorientados, sin poder ver la salida y con la vía de evacuación inutilizada «ello conllevó que cuando estaban interviniendo los bomberos se produjeran las temperaturas que terminaban por abrasarles sin poder salir de ahí».
El origen, la batería de iones de litio
Fuentes policiales creen que el origen del siniestro estuvo en una confusión con las marchas del conductor del Porsche que accedía al garaje. Chocó contra una puerta o una columna y la batería del coche ardió y explotó. «Un golpe violento es una de las causas que pueden provocar una fuga térmica en estas baterías, compuestas por múltiples pilas y agrupadas a su vez en celdas. Se produce una reacción química de los componentes en contacto con el oxígeno. Es habitual que haya una gran humareda inicialmente y que después se produzcan explosiones, más o menos violentas, al ir el fuego pasando de una celda a otra», explica el bombero del Consorcio Provincial de A Coruña.
Para Marcos Deus, el principal problema es la difícil extinción una vez empezado el fuego. Aunque estas complejas instalaciones de ión-litio tienen estándares de seguridad elevados, con aislantes como el polipropileno expandido para que en cierto modo estén «blindadas», arden con gran virulencia. «Se alcanzan temperaturas de más 1.000 Cº. El coche llega a fundirse entero, incluso los metales», explica el bombero sobre estas baterías, en las que precisamente por ser construídas para ser seguras «la entrada de agua es complicada por su "blindaje" externo, cuesta mucho refrigerarlas». «Por eso nosotros entramos en dos binomios: un equipo extingue el fuego mientras otro refrigera las baterías. Se necesita gran caudal de agua y muchos más litros que al extinguir un coche de combustión», relata sobre la complejidad de estos operativos. En ciertos casos, como ocurrió a finales del pasado marzo en la localidad guipuzcoana de Zumárraga, los servicios de emergencia llegan incluso a depositar el coche en el interior de un gran depósito de agua para que la batería se enfríe por completo después de un largo período de tiempo. «Con eso te aseguras de que no exista la posibilidad de que vuelva a arder», concluye Deus.
Tecnología segura ante la que hay que tomar precauciones
Los coches eléctricos arden menos que los de combustión aunque una vez que llega el fuego a la batería sean más difíciles de apagar. Según un informe de la Asociación Empresarial para el Desarrollo e Impulso de la Movilidad Eléctrica, AEDIVE, recopilando datos de 800.000 vehículos, la probabilidad de incendio en un coche de combustión moderno es de 3,2 casos por cada 10.000 vehículos. En los eléctricos la cifra es aún menor, de 2,9. Desde 80 % Eléctrico, la primera escuela-taller de España centrada en la mecánica de estos vehículos, creen necesaria la formación de manera unificada de los servicios de emergencia a la hora de abordar estos incendios, que como se ha visto, tienen características diferenciales. «Es necesario que todos los bomberos tengan la misma formación y los mismos protocolos de actuación. No pueden depender de cada parque», señalaba su director ejecutivo, Jorge González Vaquero, en el Canal 24 horas desde la sede en Toledo de esta empresa.
Vaquero insta a encomendar a electricistas profesionales la instalación de los puntos de carga de este tipo de coches, mientras que desde el parque de bomberos de Arteixo, Marcos Deus, ante la cada vez más frecuente presencia de estas baterías en vehículos de movilidad urbana de menor tamaño como bicicletas o patinetes hace una llamada al sentido común. Lo mejor, «si no tenemos una terraza o una zona en el exterior apta para la carga», o si vivimos en un piso, es cargar el vehículo en una «habitación aislada y con la puerta cerrada porque así en caso de incendio evitamos que el fuego se propague y minimizamos daños». El peor sitio para la carga sería en todo caso la puerta de salida del domicilio y el proceso debe hacerse con el vehículo lo más lejos posible de materiales que puedan quemarse con facilidad de producirse un chispazo, como puede ser el caso de unas cortinas.