
Una imagen remite a un libro raro del que solo hay un ejemplar en España
04 abr 2025 . Actualizado a las 20:21 h.El que será séptimo edificio del Museo de Pontevedra, el convento de Santa Clara, desveló estos días un nuevo secreto: unas pinturas murales únicas en Galicia. «Después de meses de estudio podemos decir que se han encontrado unas pinturas que tienen unas características artísticas e históricas que las hacen prácticamente únicas en toda la comunidad gallega», remarcó el vicepresidente de la Diputación, Rafa Domínguez, palabras que fueron refrendadas por José Manuel García Iglesias, profesor emérito de la Universidade de Santiago de Compostela, doctor en Historia da Arte y catedrático.
Tras precisar que dedicó su tesis doctoral a la pintura mural gallega del siglo XVI, señaló que «es el único caso en el que encontramos pintura mural en un antiguo refectorio» y añadió que se localizaron, algo que es bastante habitual, dos capas de pintura, de las que «solamente se conserva un poquito de la más antigua —en un sillar— y algo más de la segunda». «Es un caso único, y es muy interesante porque nos lleva a poder dilucidar un poco sobre qué es lo que escuchaban, en qué contexto se encontraban las monjas a la hora de estar en refectorio», añadió.
De este modo, la imagen principal se corresponde con la cabeza de un Cristo rodeada de estrellas, lo que podría simbolizar la idea «del último día, aquel que nos ha de venir a juzgar». A su izquierda se encuentra una imagen de Santa Clara, mientras que, a su derecha, un elemento de carácter más vegetal, que «lleva a imaginar, a suponer que ahí pudo haber una imagen de san Francisco. La idea de san Francisco, fundador de todo lo que es el mundo franciscano en ese contexto del momento de los estigmas».
Sin embargo, es una cuarta imagen, situada más a la derecha de esta última, la que más llamó la atención de García Iglesias: «Es algo que solamente he visto aquí y nada más que aquí. Incluso diría que no la hay en ningún otro lugar», resaltó.
Se trata de una pintura en la que se observa un corazón inscrito en un águila. «Esa imagen es curiosísima, porque remite a un libro muy raro, a un incunable, a un libro de finales del siglo XV publicado en Basilea, en Suiza, que es el volumen segundo de los sermones de san Agustín. Un libro rarísimo. En España yo solamente sé del que se conserva en la biblioteca del archivo de la catedral de Segovia».
Esta pintura lleva a José Manuel García a suponer que es lo que escuchaban las monjas cuando se encontraban en el refectorio del convento de Santa Clara: los sermones de San Agustín.
El doctor en Historia del Arte estimó que las pinturas pudieron haber sido realizadas en torno a 1570 o 1580, y que luego serían cubiertas con cal para prevenir la peste, una medida que las habría conservado hasta la actualidad.