¿Qué leen los jóvenes gallegos?

María Viñas Sanmartín
maría viñas REDACCIÓN / LA VOZ

CULTURA

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Según el último barómetro de lectura, los españoles de 14 a 24 años son los que más recurren al libro en su tiempo libre. El 74 % se consideran lectores

30 mar 2025 . Actualizado a las 16:49 h.

El último barómetro de lectura de la Federación de Gremios de Editores de España, publicado a principios de año, no solo reveló que cada vez hay más españoles que leen —por primera vez, superan el 65 %—, sino que además desmontó el mito de que los jóvenes no abren un libro; de hecho, son ellos los que levantan la estadística, descubriéndose como los más lectores: hasta el 74 % de los chicos de entre 14 y 24 años se confiesa leyente. «No solo leen, sino que además lo hacen de una forma muy apasionada», comenta Inma Rubiales, autora de superventas juveniles como Hasta que nos quedemos sin estrellas o Todos los lugares que mantuvimos en secreto, ambos publicados en Planeta. Las colas en sus firmas son kilométricas, como las de Joana Marcús (Antes de diciembre, editado por Random House) y las de Alice Kellen (El chico que dibujaba constelaciones, también en Planeta). «Suele ser un público muy fiel. Como les enganche el primer libro, van a leerlos todos», comenta Adriana Otero, de la librería Cronopios de Pontevedra. Pero no solo del género romántico se alimenta el hambre lector de adolescentes y recién aterrizados en la vida adulta. La fantasía y la distopía, la novela policíaca y la histórica, así como la literatura de corte social tienen aquí un nutrido caladero.

Eva Fernández, de Moito Conto, en A Coruña, despeja la ecuación enumerando del tirón títulos como Alas de Hierro, Alas de Sangre y Alas de Ónix (Planeta), de Rebeca Yarros; la serie Seis de Cuervos y la trilogía Sombra y Hueso —ambas en Hidra— de Leigh Bardugo; y Las crónicas de Spiderwick (Puk) y Magisterium (Planeta), de Holly Black, este último escrito a cuatro manos con Cassandra Clare. Menciona también el universo de Cosmere de Brandon Sanderson (Nova) y el fenómeno Blackwater, recuperado por Blackie Books. «Tiene una edición que llama mucho la atención», señala.

El libro como objeto

Hace algunos años ya que el sector editorial cayó en la cuenta de la fuerza de gravedad del objeto en un mundo dominado por lo digital, de que los volúmenes cuidados, distintos, con cubiertas casi artesanas y elaboradas en materiales exclusivos generaban una especial atracción, más en los más jóvenes. La fetichización del papel llevó a determinados sellos a ponerse las pilas con el continente y, así, ciertos ejemplares se convirtieron en artefactos de deseo, coleccionables, ideados para ser leídos, pero también para ser poseídos y exhibidos.

«Todo ese juego de cantos pintados y ediciones limitadas está funcionando muy bien», confirma la librera coruñesa. «Les gusta la exclusividad. Contienen mensajes ocultos, tanto en las tapas como en las guardas y en las propias páginas —completa la de Pontevedra—. Si no las reservan meses antes, se quedan sin ellas». La tirada especial de Alas de hierro, con el lateral escarlata salpicado de dragones dorados, llegó a superar en plataformas de reventa los cien euros. Visto el éxito, el romance replica la fórmula del género fantástico. El verano pasado Titania lanzó una edición coleccionista y completable de la serie Bridgerton, de Julia Quinn: todos los lomos juntos dibujan la casa familiar eje de la historia.

Muy ligadas a la fantasía, las dispotías también despiertan la curiosidad de quienes todavía no peinan canas, advierte Eva Fernández. «Con esa apariencia de un mundo que no es el real, hablan de cosas que pasan en la realidad, de cómo nos comportamos —explica—. Tienen un trasfondo social grande, y eso les interesa». Son estos los lectores que antes suelen dar el salto a la literatura de adulto, igual que los que leen misterio desde niños acaban convertidos en insaciables consumidores de novela policíaca.

«Preguntan mucho por los de Karen McManus», concretan desde Moito Conto. Su primera novela, Alguien está mintiendo —editada en España por Alfaguara Juvenil—, pasó 130 semanas en la lista de más vendidos de The New York Times. «Está gustando mucho, por ejemplo, la saga de La asistenta, de Freida McFadden (SUMA) —añade Adriana Otero— y todo lo que sea cozy crime, que son estos crímenes amables que suceden en un espacio cerrado: una comunidad de vecinos, de un pueblecito… Eso engancha también muchísimo, son sencillos de leer y entretienen». La librera suma algunos nombres más en los que se detienen los menores de 25: ellas, Sara J. Maas y Sally Rooney; ellos, en clásicos de fantasía como J. R. R. Tolkien. También, añade, Maus (Art Spiegelman ) y Persépolis (Marjane Satrapi), en gráfica, y tomos de ilustradoras famosas como Laura Agustí o Agustina Guerrero.

«Puedo terminar cuatro o cinco libros al mes»

Álvaro Gamallo
Álvaro Gamallo MIGUEL VILLAR

f. ulloa

«No sé si soy muy representativo. En gustos soy un poco bicho raro», advierte Álvaro Gamallo González cuando le contamos que queremos saber qué leen los jóvenes gallegos. Nos fiamos de su advertencia porque este ourensano de 16 años es una de las dos personas que se encargan de atender la biblioteca del IES As Lagoas, de Ourense, durante los recreos y sabe qué títulos prefieren sus coetáneos. Cuenta que él le cogió gusto a la lectura con los libros de la serie de Geronimo Stilton. «Tenía nueve años cuando leí el primer ejemplar. La saga que más me gustaba era la ambientada en un mundo de fantasía», recuerda.

Explica que la verdadera pasión por la literatura se la inoculó, sin embargo, Rick Riordan. «Es mi autor favorito con diferencia. Mezcla mitología con aventuras en un ambiente adolescente de semidioses. Conectas muy bien porque escribe que es una pasada», dice. Cuenta que el primer libro se lo dio su hermana en una visita a la biblioteca. «Era La pirámide roja, pero tiene cuatro sagas y me gustan todas», afirma este ourensano que cita a Brandon Sanderson como otro de sus preferidos.

Confiesa que siempre tiene varios volúmenes en la mesilla. «Puedo terminar cuatro o cinco al mes. Últimamente dejé un poco la novela y leo más historia. Quiero ser historiador y me entusiasman Nieves Concostrina y el colectivo Ad Absurdum, porque la cuentan de una forma divertidísima», dice Álvaro, que se confiesa, además, fiel seguidor de la escritora e influencer Laura Fantasy. «Es maravillosa, recomienda siempre buenísimos libros», asegura.

«Xa meus pais e irmá lían, na casa sempre houbo libros»

Celtia Vázquez
Celtia Vázquez BASILIO BELLO

P. BLANCO

La coristanquesa Celtia Vázquez García, alumna de segundo de ESO en el IES Parga Pondal de Carballo, asegura que lee por «divertimento». Tiene 13 años, hará los 14 en julio, y explica que ya sus padres y hermana mayor tenían hábito lector: «Na miña casa sempre houbo libros». Clásicos infantiles, autores gallegos, títulos de referencia, precisa su padre, Richard: «A nós sempre nos gustou, e logo xa as nenas pedían ir á biblioteca».

Una vez que aprendió a leer, Celtia empezó con esos, pero también le gusta comprar aquellos que más le agradan, «para telos», o acudir a la biblioteca. Tiene como referencia la Rego da Balsa de Carballo, a donde asiste a un club de lectura juvenil coordinador por Nerea López, con reuniones los primeros viernes de cada mes: ahora mismo tienen entre manos Memoria do silencio, de Eva Mejuto. «Gústame todo o que teña que ver coa xente, co social», apunta Celtia. No siente predilección por uno u otro género, ni siquiera por un autor o autora; se abre a todo. Ahora mismo, y por tercera vez, ha iniciado la saga Una herencia en juego, thriller de Jennifer Lynn Barnes. «Cando me aburro, collo un libro e sento», afirma.

En su círculo más cercano tiene amigos con los que charla sobre lectura, se recomiendan títulos unos a otros. No se ha parado a pensar si leen más ellos o ellas, pero si lo reflexiona, diría que ellas: «Ler moito na mente penso que axuda a ler mellor en voz alta», opina sobre sus beneficios. Celtia también se forma en baile y pandereta con la asociación cultural Nemeth y en regueifa con la Escola de Regueifa carballesa.

«As fins de semana gústame ler antes de levantarme»

Tegra Romeo
Tegra Romeo

IVET núñez

A lectura entre os máis novos está repuntando. Tegra Romeo, unha lucense de 15 anos, é a mostra. Le dende pequena grazas aos seus pais, que lle contaban historias e contos antes de deitarse. Agora, xa unha adolescente, adoita ler novelas de misterio e fantasía, os seus xéneros literarios favoritos. O último libro que leu foi A balada dos unicornios, da autora galega Ledicia Costas. Espera con entusiasmo a publicación de Amanecer en la cosecha de Suzanne Collins —quinto volume da saga de Los Juegos del Hambre—, a que quere que sexa a súa próxima lectura. A rapaza asegura que se lle deran a posibilidade de escoller catro libros nunha libraría agora mesmo decantaríase «por Desaparición para expertos, de Holly Jackson; As malas mulleres, da galega Marilar Aleixandre; Redes, a segunda parte da serie Invisible do autor Eloy Moreno; e Que me pare o corazón se te esquezo», o último libro da autora galega Andrea Maceiras.

Tegra leva lendo toda a súa vida, especialmente polas tardes, cando ten tempo ao volver da escola, ou á noite antes de deitarse. «As fins de semana gústame espertarme cedo e ler un pouco antes de levantarme da cama», explica a cativa collendo un libro da libraría.

Deste xeito, esta rapaza non le soamente o que lle mandan os seus profesores na escola, senón que colle prestados libros na furgoteca dirixida por Paula Buján e compra os títulos que máis lle apetece ler nas librarías próximas a Folgoso do Courel, o pobo onde vive cos seus pais.